Las comidas navideñas con las que los ayuntamientos del Baix Llobregat deciden premiar a los periodistas que cubren la información de esta zona pueden convertirse en castigos. Y no me refiero a los somnolientos discursos con los que los alcaldes amenizan la sobremesa. Tampoco a lo excesivamente que se alargan algunas. No.

La realidad es que la solemnidad protocolaria que parece haberse instalado en los despachos de alcaldía de los consistorios de nuestra querida comarca puede jugar, en ocasiones, malas pasadas. De ida y vuelta. Creo que ya hay una entrada sobre la comida navideña de L’Hospitalet de Llobregat, por tanto no comentaré nada sobre ese evento. Sólo diré que el protocolario carácter [te dicen dónde y con quién debes sentarte en la mesa con criterios que sólo ellos conocen] de los asesores de Corbacho parece haber creado, para bien o para mal, escuela entre sus compañerotes de otras localidades de la periferia.

El pasado lunes 7 de enero de 2008, el Ayuntamiento de Viladecans nos ofreció un ágape en un buen restaurante, una mochila reciclada a partir de los carteles municipales que cuelgan de las farolas y una camiseta creada para la ocasión. La pieza de ropa era nuestro regalo de reyes, en palabras del alcalde de la localidad, el socialista Carles Ruiz. Se trata de una camiseta con un estampado a partir de recortes de prensa escrita, noticias relacionadas con Viladecans y el año 2007. Hasta ahí todo correcto; hasta original, podría decirse.

Sorprendentemente no todos los medios impresos representados en la comida lo estaban en el ‘recull de premsa’ municipal. Y mira que ahí estaban los recortes de medios locales y comarcales modestos, muy profesionales todos ellos, dicho sea de paso. El que crea en las casualidades, en el azar, en el despiste, tal vez sea ingenuo o directamente un cachondo.

Mira, jefe de prensa de Viladecans, ya te he dicho que no me cabreó lo de la ausencia de un recorte mío en la camisetamunicipal pero que sí me hizo sentir algo incómodo. Y es que resulta bastante inexplicable que obviéis la presencia, el trabajo diario, sobre el terreno, de estecorresponsal -que escribe paraun periódiconacional sobradamente conocido-.

Y más, si cabe, que me invitarais a la comida. Es incoherente, ¿no te parece?

A mí, que ya me he llevado algunas ostias, no me importó demasiadopero a otro tipo de persona, a otro tipo de personalidad, le hubiera podido resultar ofensivo y humillante. Por sectáreo. ¿Acaso no hemos publicado nada sobre Viladecans? ¿Dónde está la pluralidad de la que tanto se hace gala desde algunos sectores? ¿Ha pisado J.Bauzà alguna vez Viladecans?

Dicho sea todo esto sin el más mínimo poso de acritud. Y sin la voluntad de hacer un drama de algo tan nimio. Pudiste haberme pedido algún recorte de los temas de agricultura o de teatro que he sacado de Viladecans. Te disculpaste tres veces y me prometiste que ibas a “resarcirme”. Pero te digo una cosa: tuviste suerte de que ayer salera a la calle bien follado, porque en otras circunstancias podía haberte soltado: ¿De qué vas, tío? ¿A qué juegas? Te veo verde.

Pero, en fin, son cosas de las que aprender. Y no quiero causar polémica alguno. Es más, os agradezco haberme otorgado mi primer anti-trofeo periodístico.

Y al alcalde de Viladecans, si ha leído hasta aquí, le sugeriría que hallara la manera de rodearse mejor. Y no digo en la mesa. Me refiero a los asesores protocolarios. Éstos deben aportar, mejorar, y a usted –que, si me permite decírselo, parece un hombre amable, plural, sensato y válido- tal vez éstos puedan jugarle alguna mala pasada.

Pero, claro, yo no soy nadie para dar consejos, y menos a personas que tienen unas convicciones tan fuertes. Además, tengo que seguir buscando temas para el periódico. En fin, señores y señoras de Viladecans, os deseo un feliz año nuevo, y os doy las gracias por las camisetas (tengo dos, y son muy molonas).

Por El Guatero

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