Ante el aluvión de preguntas recibidas en torno al artículo publicado recientemente en la revista lo M+s Castelldefels-Gavà transcribo a continuación el artículo íntegro --sin las cortapisas y los recortes propios de la edición, que vino motivada porque me pasé de líneas).-- A ver si ahora queda un poquito más clara la cosa.
LOS OCHENTA YA NO SON NUESTROS
En el salón no se juega, esto no se toca, quita, en la carretera no se corre. Con esto no se juega, dale, en la autovía no se corre. Esto no se toca, quita. En la autopista no se corre. En el sofá no se come. En el salón no se juega. En el área metropolitana no se corre a más de 80. Suma y sigue. ¿Y por qué 80? ¿A santo de qué? Frena. Levanta el pie..
Entiendo que si juego en el salón, peligra la lámpara; si como en el sofá dejo un molesto reguero de migas y si juego con las cosas puedo joder con la pelota como los locos bajitos de Serrat. ¿Pero y lo del 80? Eso no tiene lógica ni por asomo.
Lo de la contaminación colaría (si alguién aportara algún estudio serio y el RACC que sí es serio dice que nanai que vamos a montar unos pollos de mil demonios que van a quemar más sin plomo que a
En la autopista no se come, en la autovía no se juega y en el sofá de mi casa no se puede ir a 80. Y el AVE que tampoco pase de 80 no sea que el chófer ferroviario no vea los socavones. Si es igual, si da lo mismo ocho que ochenta. Si los precursores de la medida son unos rojos de pacotilla que sepsan la vidaexcindiéndose/fracturandose en miles de grupúsculos que sólo se diferencian del otro en la letra del primer apellido de su líder (si es que hasta en eso son tan alfabéticos como la derecha). Y para luego volverse a rejuntar agregando más letras a su ya ilegible y cansino nombre. Esa pseudo-izquierda trasnochada haría un flaco favor a los ciudadanos fusionándose de una vez con el PSOE (o con el PSC, en función de su coto de caza) en lugar de lanzar como campanas al vuelo medidas ecológicas de opereta.. Qué triste, si al menos tuvieran las agallas de ponerle una mordaza a las nucleares (si es que hiciera falta) o al tubo de escape de los coches oficiales (que no son nada ecológicos) o diciéndole a los Mossos que no vayan a 120 ( o más) por
La izquierda ha perdido el norte, la derecha no sabe que existe el sur, el centro se mueve hacia la derecha o hacia la izquierda (o sea que ya no es centro) y en vez de progresión, regresión. Hasta los nacionalistas no saben si son nacionalistas, soberanistas, independentistas o localistas-regionalistas de
Este año los reyes magos (con Baltasar a la cabeza y por negro de pozo astuariano que sea) no nos traerá carbón porque contamina mucho, pero si unas multas por exceso de velocidad en el Baix más negras que la antracita, más sucias que la hulla, más contaminantes que el lignito y menos reciclables que la turba.
Mira que han ido a escoger mal el número (o bien, demasiado bien) de su prohibición diodenal (porque ha sido elegida a dedo en un momento de acidez o mala digestión en el duodeno) van a conseguir que lo odie con lo simpático que me cae. Para mi ochenta suena a libertad, a pelo suelto, a foc de camp y a pulsera de los hyppies y a beso (con lengua) robado. No a cortapisa ni a fascio-medida. Y es que los reguladores de velocidad de debó, como dice Manel Franquesa, ya no se acuedan del amor libre, o a lo mejor es que creían que eso del amor libe (si papi daba su permiso) era hechar un casquete en un taxi con preservativo. Debía ser eso porque seguro que esta panda de iluminados también debe creer lo de la píldora habría que prohibirla siempre y la moza en cuestión no supere los 80.
Y me fastidia sobre todo que esta rancia (pero mediática ¡eh1) resolución de despacho se base en el 80 porque a mi el 80 me cae simpático. Me suena bien. Me suena a Radio Futura, a Tino Casal, a Alaska, a movida madrileña, a Mecano. Me suena y me sabe a Gloria (la de Humberto Tozzi). Me suena a Moonlight shadow (que me introduce de bruces en el POP y me arranca del culto a los Parchís), a To France que me envicia a las guitarras eléctricas, a
Yo le pondré el cinturón de castidad a mi acelerador cuando entre en el cinturón rojo como me piden los abanderados de la nueva gauche divine pero no se lo pienso poner a mi voto. Estoy demasiado triste (o decepcionado). Parafraseando a Ana Diosdado, me atormenta concluir que los 80 ya no son nuestros. Se acaban de escapar por una autopista con menos iniciativas a 120 (o más).
OjOavizor
Y otra cuestión ¿alguien ha valorado el coste de tener el motor encendido tres minutos más por trayecto o 2.15 horas al mes? ¿O es que a 80 no se contamina? ¿O es que esos tres minutos no cuentan para que no se les jodan sus ecuaciones?
Me parece que aquí alguien no dice toda la verdad.
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