
ADIF ha talado sin siquiera avisar al Ayuntamiento de Hospitalet seis olmos de la Riera Blanca, vía principal en la que se están haciendo desde-hace-no-se-sabe-hace-cuánto-tiempo (nótese el cabreo del personal) obras de mejora urbanística; obras vinculadas, en este última fase, al proyecto del AVE.
No sé si debe llegar a delito ecológico, pero estoy convencido de que la tala de esos olmos, por modestos que sean, debe infringir alguna normativa legal u ordenanza de carácter medioambiental, al margen de que para los vecinos de la zona que el jueves pasado nos convocaron para dar una 'familiar' rueda de prensa, aquellos árboles eran parte de su patrimonio vital.
De hecho, la concejalía de Santa Eulalia reconoce que ADIF no comunicó en ningún momento que iba a talar los olmos. La posibilidad de arrancarlos y trasplantarlos ni se consideró, deduzco. Pero, ay, a ver quién le mete mano a ADIF, que lo mismo te deja la Riera Blanca empantanada durante otro par de años, y entonces quizá entraríamos en peligro de revuelta popular, cosa que no parece vaya a suceder con los olmos que ya no existen, los olmos de la discordia y del olvido.
Caracolillos en Vaso

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